martes, 6 de enero de 2009

Nairobi, welcome to the real world! (2ª parte)




Desde hoy Kevin y Paul ya van al colegio.  Paul a preescolar, Kevin a tercero de primaria.  El colegio se llama Njambi Academy y está bastante cerca de mi casa.
Después de darle muchas vueltas al asunto, visitar varios orfelinatos y agencias del gobierno para menores, éstas eran las diferentes posibilidades que había:
1.  Para que el gobierno se hiciera cargo de los niños y les buscara una plaza en un orfelinato había que denunciar al padre por no hacerse cargo de los niños y por maltrato.  No ocuparse de los hijos es un delito grave y maltratarlos por supuesto aún más.  De esto último no quisimos hablar directamente con las autoridades antes de ver si podíamos encontrar otra solución.  Yo no quería meterme en un proceso tan violento, y mi costurera tampoco.  Ella conoce al padre desde hace tiempo y dice que no bebe y hasta hace poco ha hecho más o menos lo que ha podido, aunque últimamente ha ido cayendo en la desidia.  Hace casi seis años que murió su mujer.  Su situación económica no es nada fácil, gana unos 60€ al mes cuando está en condiciones de trabajar, y en los últimos meses ha estado bastante mal y no ha podido trabajar con regularidad, hasta que ya ha empezado a tomar medicación (hasta hace poco ni siquiera sabía qué le pasaba exactamente).  Ni los niños tienen a nadie más ni el padre tiene tampoco a nadie más.  Parece ser que toda su familia le da la espalda.  Esto sucede aquí muchas veces, cuando alguien tiene SIDA casi todos piensan que le han echado mal de ojo y nadie quiere acercarse por miedo a que se contagie la desgracia.  Me parecía la solución de denunciarlo demasiado violenta, bastante tiene ya el padre con lo que tiene.  El otro problema es que en este caso aparte de que el padre podría terminar en la cárcel, los niños podrían terminar en cualquier lugar de Kenya, pues irían a dónde hubiera plaza.
2.  La segunda opción consistía en buscar un orfelinato que se hiciera cargo a cambio de una contribución económica (es una situación especial porque los niños realmente no son huérfanos) o un colegio para que estuvieran internos.  Y por supuesto encontrar a alguien que lo pagara.  De momento ésta es la opción que hemos elegido y de momento he pagado yo este trimestre, los uniformes y algunas cosas más que necesitaban para ir al colegio (jabón, cepillos de dientes, vasos y platos, lápices, etc.).  Todavía me falta por comprarles los libros para el colegio, estábamos esperando a ver en qué clase ponían a Kevin, porque tiene ya 10 años pero no lo han llevado al colegio con regularidad, así que no se sabía muy bien en qué curso ponerlo.  En el último colegio había estado yendo a primero de primaria, pero ni siquiera terminó el curso.  A su edad lo normal es estar en cuarto.  Menos mal que parece muy espabilado y sólo de estar con el niño de Dorkas mientras hace los deberes parece que ha aprendido bastante.  Ha hecho muy bien las pruebas y lo han puesto en tercero.  Si no le hubieran puesto con niños mucho más pequeños que él...
Yo por mi parte nunca me había involucrado tanto en una cosa así y me da un poco de vértigo el lío en que me he metido porque no se trata de resolver un trimestre, que no es problema, sino que dentro de unos meses habrá que pagar otro trimestre y así sucesivamente y quién sabe hasta cuándo.  La situación no tiene perspectivas de mejora, más bien al contrario...
Hoy hemos tenido una conversación muy seria con el padre, Dorkas (mi costurera) y yo.  Ella se ha estado ocupando mucho de estos niños en los últimos meses, como si fueran sus propios hijos.  Y está harta del padre que no hace nada.  A todo dice que sí pero luego es totalmente pasivo.  En los últimos días ha habido mucho que hacer para organizar a los niños para ir al colegio.  Él lo único que ha hecho ha sido comprar un par de toallas y un barreño.  Quien ha hecho casi todo el trabajo ha sido Dorkas.  Ayer estuvo hasta las tantas marcando los uniformes bordando las iniciales de los niños en cada prenda.  Él después de ver el colegio y de que hiciéramos la matrícula se tuvo que ir a por sus medicinas y de ahí directamente al trabajo (es guarda nocturno) hasta la mañana.  Puede que sea cierto que tampoco podía hacer mucho más, pero de todas formas no se le ve muy activo.  Yo le he preguntado cuánto puede contribuir a la manutención de sus hijos mensualmente.  Me ha dicho que 2000 chelines al mes (20€).  Gana 6000 (o eso dice).  Bueno, menos da una piedra.  Creo que es justo que contribuya de alguna manera, al fin y al cabo son sus hijos y no creo que sea bueno que se desentienda completamente.  Hemos quedado en que le pase este dinero a Dorkas todos los meses en cuanto cobre para que ella lo administre, en vista de que él es incapaz de ahorrar ni lo mínimo para alimentarlos.  Con este dinero Dorkas ira comprando lo que los niños necesitan.  Si sobra algo se ahorrará para pagar el colegio el próximo trimestre.  Le hemos amenazado con que si no se preocupa por poner un poco de dinero y si no adecenta su casa para mediados de febrero cuando vengan los niños unos días a casa a mitad de trimestre le denunciaremos por no ocuparse de sus hijos.  A ver si así reacciona un poco.
El caso es que los pobres niños no tienen nada de nada.  Hoy hemos revisado lo que tenían con la matrona que se ocupa de los niños pequeños y es que era una tristeza.  Aparte de los dos pares de uniformes nuevos que les hemos comprado apenas tenían nada.  Ni pijama para dormir...  
La verdad es que con el colegio tampoco estoy demasiado contenta, creo que en Auschwitz había mejores instalaciones...  Pero parece que es lo normal aquí para la mayoría de la población.  Al menos van a comer caliente tres veces al día, y la comida parecía buena, van a estar escolarizados y vestidos correctamente, y van a dormir cada uno en una cama, cosa que no tenían todos los días con su padre.  Dormían los tres en un colchón de espuma finito mugriento tirado en el suelo.  La casa estaba sucísima, a pesar de que no es más que un cuartucho, no hay tanto que hacer.  Dorkas estaba limpiando de vez en cuando porque tenía miedo de que los pequeños se pusieran enfermos, pero estaba harta porque el padre ni hacía nada él mismo ni se esforzaba lo más mínimo por mantenerlo limpio.
Los niños hoy parecían contentos, aunque les cuesta bastante sonreír.  Dice Dorkas que esta noche estaban solos en casa porque el padre estaba trabajando y no pararon de alborotar de lo nerviosos y contentos que estaban.  Iré a verlos la semana que viene a ver qué tal se adaptan y a llevarles algunas cosillas que les puedan venir bien que les estamos buscando por casa.  Kevin tiene toda la responsabilidad que su padre no asume.  El pobrecito con sus diez añitos cuida mucho de su hermanito y hace tiempo que le lava la ropa y le hace todo.  Y tendrá que seguir ahora ocupándose de él para casi todo.  No penséis en un internado europeo.  Aquí los niños tienen que lavarse ellos mismo la ropa, acarrear agua para lavarse, etc.
A quién le haya tocado un poco esta historia me gustaría que me comentara qué le parece, y si alguien tiene ganas, la verdad es que necesito ayuda para seguir adelante con esto.  Hoy he pagado unos 300€ entre colegio, uniformes y demás, y faltan los libros.  Los niños se han quedado sin nada de dinero para poder comprarse alguna chuchería cuando los sacan a misa los domingos.  Y necesitan en breve al menos otro juego de uniforme, el uniforme para hacer deporte, pijamas y una chaqueta calentita.
Así es África...

1 comentario:

  1. Uahhhh! Te has lanzado al final. Eres un solete, espero de veras que el padre espabile, aunque tambien entiendo que el pobre vive una situacion dificil. Me gustaria ayudarte. Si te puedo enviar algo desde aqui dime. Material para el cole, ropa, medicinas o otra cosa, dime. Un beso guapa.

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