Los últimos días del año los hemos dedicado a viajar al lago Victoria a visitar a la familia de un amigo keniano y ver cómo se celebran las fiestas en los pueblos. Ha sido un viaje muy especial y hemos estado en una de las zonas menos visitadas de Kenya.
Nuestro amigo Steve es un informático que se dedica a hacer páginas web. Es el mayor de 10 hermanos y hermanas, de entre 8 y 27 años. Casi todos dependen todavía de los padres y viven en esta casita, a menos de un kilómetro de la costa del lago Victoria, en la Bahía de Asembo. La casa es de barro sobre una estructura de palos. El techo de chapa, el suelo de tierra. Tiene una sala de estar muy espaciosa llena de sillones y mesitas bajas. A cada lado de la sala de estar hay dos habitaciones pequeñas. En un lado, la cocina y el dormitorio de los niños. En el otro lado el dormitorio de las niñas y el de los padres. En cada uno de los dormitorios hay dos camas y poco más. Pero no son sólo para los 8 o 9 hijos que quedan en la casa, son bastantes más, pues la familia ha recogido también a otros niños de familiares que han muerto. Todo se guarda en grandes sacos, desde la ropa hasta el maíz recién cosechado. Sólo algunas camisas están colgadas en perchas. La casa es bastante oscura y durante el día se calienta mucho por el tejado de chapa. El terreno en el exterior es muy sombreado, hay bastantes árboles y todos los niños se pasan el día colgados de los arboles o tumbados a la sombra comiendo mangos.
La letrina está en una casetita en el exterior, muy limpia y cuidada.
El papá de Steve es profesor de escuela. La familia tiene un terreno en el que cultiva maíz y cacahuetes.
Cocinando chapatis en la cocina
Para beber recogen el agua de la lluvia cuando es posible, pero cuando no hay tienen que beber agua del lago, que es también la que utilizan para lavarse, fregar, etc. Para beberla la hierven y la tratan después con pastillas de cloro. La verdad es que cuando fuimos a visitar el lago a mí se me caía el alma a los pies. En esta zona el agua está turbia y bastante estancada, llena de algas. La zona más asequible para acercarse al agua está llena de gente. Algunos recogen agua para llevársela en cubos, atados a la bicicleta o en la cabeza. Es agua para beber y la recogen en el mismo sitio donde otros se están bañando con jabón, están fregando platos o lavando la ropa o algunos incluso la bicicleta. Realmente éste es el colmo de la pobreza: tener que beberse la misma agua turbia en la que otros están lavando platos. Pero como tantas otras veces nos preguntamos por qué. Es una zona tan sumamente verde y fértil que no podemos entender por qué no cavan pozos, que aquí no creo que tengan que ser demasiado profundos para alcanzar aguas más limpias, filtradas por la tierra... O por qué no canalizan agua del lago sacándola de una zona que no sea aquella que se utiliza para lavar... Cuando preguntábamos a los locales nos decían que no pasaba nada, que el agua se movía y el jabón enseguida se dispersaba, y que vivían muy cerca del lago, que no les costaba demasiado venir a por el agua aquí, que el problema realmente lo tienen los que viven a varios kilómetros del lago.
El agua no es el único problema que tienen claro. La mamá de Steve estaba pasando a la vez la malaria y la tifoidea. A pesar de que tenían una casa bastante bien organizada y no son de los más pobres no vimos mosquiteras, y a pesar de que nos dijeron que la tifoidea la cogían por la piel de los mangos y que los teníamos que lavar, allí todos se los comían a mordiscos con piel y sin lavar!
Vinimos cargados de regalos para ellos, cosas que allí en el pueblo no se consiguen fácilmente o no se pueden permitir, Steve nos dijo qué necesitaban. Los niños estaban como locos con las golosinas. Las mujeres se pasaron toda la mañana cocinando en varias hogueritas el único almuerzo del día. Eso sí, muy abundante y sorprendentemente variado. Pollo frito y estofado, tilapia del lago, también frita y estofada con verduras, sukumawiki y ugali como siempre, nunca faltan en la mesa en Kenya, deliciosas chapatis y arroz. Todo el día la música estuvo sonando y las mujeres bailando (sin embargo los hombres no). Trajeron al coro de la iglesia también para que nos cantara y leyera poemas. La fiesta duró dos días. El primero además visitamos el lago y nos dimos una vuelta en barquita. El segundo estuvimos viendo las formaciones de piedras características de la zona.
Al caer la noche se preparó el té y llegó la hora de los discursos que tanto gustan aquí, y la despedida. Fue toda una experiencia de hospitalidad africana.
Al día siguiente fuimos a visitar otra de las atracciones de la zona, Kit Miyaki, una formación rocosa muy bonita objeto de una leyenda que ya no recuerdo. Allí va la gente a rezar y está todo lleno de restos de cera de colores de las velas. El paisaje es muy bonito. Después embarcamos en un ferry para atravesar la bahía y dirigirnos a Mbita y la isla de Rusinga. Pasamos la noche a esta otra orilla del lago Victoria, llena de montes de formas muy curiosas que culminan alrededor de la bahía de Homa. Aquí el agua es más profunda y realmente se mueve, hay oleaje y uno se siente casi como en el mar. Pasamos la noche en el Safari Village, cerca de Mbita, un hotelito muy agradable al borde del lago, con faro y todo, de un noruego que lleva media vida en esta zona de África. Nos hemos quedado con ganas de volver, la zona tiene muchas posibilidades. Se puede caminar por los montes que rodean el lago, visitar las islas de Rusinga y Mfangano, se come muy bien, la tilapia es deliciosa (aunque no hay mucho más), está cerca el parque nacional de Ruma, y desde Kisumu se puede coger un ferry a Entebbe con el coche y todo para visitar Uganda, los gorilas, las fuentes del Nilo, etc.
Guía práctica
Transporte
El viaje desde Nairobi es largo pero muy bonito, y la carretera es bastante buena excepto en algunos tramos cortos pero muy malos. El recorrido que hicimos fue circular. La bahía de Asembo está más al Norte así que a la ida fuimos por Nakuru y Kericho. Para evitar el peor tramo de carretera hay que desviarse de la carretera principal en Nakuru y pasar por Molo. El paisaje es espectacular, apenas se baja de los 2000 metros y hay unas vistas preciosas, campos de cultivo, plantaciones de té y bosques. A la vuelta cruzamos con el ferry a Mbita, hacia la zona Sur del lago. El ferry pasa aproximadamente cada hora desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde y cuesta 100 chelines por persona y 900 por vehículo, incluyendo sólo al conductor. Desde Mbita nos convenía más volver por Narok. Aquí el paisaje es más irregular. Se pasa de la zona del lago Victoria, fértil y verde, famosa por sus piñas y la caña de azúcar, a las tierras Masai, más áridas y resecas, en el valle del Rift. Después de dejar atrás los cráteres de Suswa y Longonot se vuelve a ascender hacia Nairobi. Son unas seis horas por trayecto, sin contar paradas. En total hicimos unos 1000 km.
Alojamiento
En la bahía de Asembo no hay prácticamente infraestructura turística alguna. Creo que sólo hay hoteles para turistas en Kisumu, a casi una hora de Asembo. Nosotros nos quedamos en un pequeño hotel local en Rondo, Switel. Alrededor de 10€ la noche la habitación doble con desayuno, pero ningún lujo, a pesar de ser de lo más presentable de la zona. Ni siquiera estaba demasiado limpio, había cucarachas enormes por todas partes, no funcionaba el calentador de agua en la mitad de las habitaciones, el desayuno aparte de tardar más de una hora estaba incomible por lo grasiento (hasta las "tostadas" las habían frito en aceite), etc... Pero creo que cualquier alternativa hubiera sido incluso peor.
En Mbita cambia la cosa. Hay varios sitios de lo más exclusivo en Rusinga y Mfangano, tanto que no están a nuestro alcance, a partir de 500 y 700€ respectivamente la habitación doble. En Mfangano está el Island Camp, pertenece al famoso Governor's Camp del Masai Mara, por ir a comer nos pedían 600$ sólo por el transporte hasta la isla, luego 35$ por cabeza la comida. Así que descartamos la idea y tratamos de comer en el Rusinga Club, pero ni siquiera nos dejaron cruzar la verja, sólo para huéspedes. Menos mal que dimos con el Safari Village (esta parte del viaje fue totalmente improvisada) y tenían sitio para nosotros. Un sitio muy agradable junto a la orilla del lago con precios muy razonables y un dueño noruego de lo más amable. Muy recomendable. Alrededor de los 50$ la noche la habitación doble.
Qué traer
- Repelente de mosquitos, mosquitera propia o algo para tapar los agujeros de la del hotel (nosotros solemos llevar un rollo de celo gordo).
- Café, lo echamos muchísimo de menos, y pensar que estamos en Kenya, uno de los principales productores de café! Incluso en el Safari Village no hay más que café instantáneo.
- Viajando en coche muchísima agua, hace mucho calor y no hay demasiados sitios donde comprar agua embotellada.

Elena,
ResponderEliminarI remember to have posted a comment on your Zanzibar entry a while ago, but I don't see it now. Anyway to be able to post comments and befriend users from other blog platforms, one does not need to register there as they are interchangeable. I think you only need to register your blogspot user name on OpenID website http://openid.net/get/ and then you can easily check and comment in other blogs...
With regards to your trip to Lake Victoria, it is one of things I did not do while in Kenya to go and see how Kenyans live. Will certainly do next time I come. It is poor but I am sure you enjoyed the warmth of people. That is one of the amazing quality of people there to be happy regardless...