domingo, 4 de enero de 2009

Té de Kenya



Una excursión que solemos hacer con los amigos que vienen a visitarnos a Nairobi es ir a una plantación de té que tenemos bastante cerca.  Está en una zona muy bonita y verde, a más de 2000 metros sobre el nivel del mar.  Visitamos la granja Kiambethu, de la familia Mitchell, una de las primeras en lanzar el cultivo del té en Kenya, a principios del siglo XX.  El abuelo Mitchell era un aventurero que llegó de Inglaterra y probó varios oficios y cultivos antes de descubrir que lo suyo era el té.
El té lo introdujeron en Kenya en realidad los indios que vinieron (o más bien fueron traídos) a trabajar en la construcción del ferrocarril de Mombassa a Nairobi (que por aquel entonces todavía no existía).  Hasta entonces los colonizadores se habían limitado a realizar expediciones de exploración por el interior del África Oriental, pero nada más.  Sabían que Kenya estaba llena de recursos naturales, pero para extraerlos y controlar el territorio necesitaban el ferrocarril.  Pero esta es otra historia que a lo mejor cuento otro día, volvamos al té.
El té es una planta de la familia de las camelias.  Sólo existen dos variedades de té.  Una es la que se da en el hemisferio Norte, en Japón, China, el Himalaya.  Es una variedad que está adaptada a climas más fríos y es estacional.  En invierno la planta deja de crecer y no se puede cosechar.  La otra variedad es la que se da en zonas tropicales y parece ser que es originaria de la India, de Assam.  En todo caso la variedad que se cultiva en Kenya viene de Assam.  Esta variedad crece durante todo el año y se cosecha permanentemente.  Se cogen hojas de la misma planta cada 14 días más o menos.
El té verde y el té negro proceden de la misma planta.  La diferencia está únicamente en el proceso que se sigue para preparar el té una vez cosechado.  El té verde no está fermentado, simplemente se secan las hojas sin calentarlas y ya está, mientras que el té negro pasa por todo un proceso de fermentación y oxidación en condiciones controladas.
El té es muy delicado y debe procesarse inmediatamente después de cosecharlo, el mismo día.  Por eso se cosecha por la mañana temprano.  Se cosecha sólo el brote más tierno de la planta, una hoja que aún es un capullo y las dos siguientes.  Los trabajadores lo recogen en grandes cestos cargados a la espalda, que parecen pesar mucho pero en realidad no pesan casi nada, porque las hojas de té no se pueden aplastar.  Tienen que tener mucho cuidado de que no se rompan ni se arruguen porque si no empezaría el proceso de oxidación, que para que el té salga bien debe tenerse bajo control en todo momento.
Una vez llenan el cesto (unos 10 kg de té) los trabajadores lo vacían a la sombra de un árbol y siguen recogiendo.  Lo normal es que recojan de 50 a 60 kg al día cada día.
Luego todo se empaqueta en grandes sacos que se llevan a la fábrica en un camión.  Una vez procesado el té, hay catadores que se dedican a evaluar la calidad del té, que es muy importante para conseguir un buen precio en las subastas de Mombassa.  Kenya se disputa con Sri Lanka el puesto de primer exportador mundial, y es el tercer productor después de China y la India.
El té que solemos comprar es una mezcla de tés de diferentes procedencias.  Se combinan los diferentes tés del mundo para lograr un sabor constante que es el que caracteriza y distingue una marca de otra.  El té de Kenya es bastante fuerte y se utiliza para dar cuerpo a otros tés más delicados.
Todo esto y mucho más cuenta la Sra. Mitchell y luego sirve una comida muy colonial.  Después paseo por el bosque y las plantaciones.  Cobra 1500 chelines por la charla, el té con pastas, la comida, que no está nada mal, bebidas, y el paseo.  Información y reservas +254 733 769 976 o +254 729 290 894.
Por supuesto no es el único sitio para visitar plantaciones de té.  En realidad la mejor zona para ver campos de té por todas partes es Kericho, hacia el Oeste, de camino hacia el Lago Victoria.  Es la zona donde se produce la mayor parte del té de Kenya.  Y esta última foto es del Monte Kenya.  En las faldas del Monte Kenya se produce el mejor té, dicen que por la altura, que hace que crezca más despacio.

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