
Esta silla la vende entre otros objetos un expatriado que se va después de varios años en Nairobi. No sólo no le da vergüenza poner la foto sino que además pide 1000 chelines (10€), y ése ya es el segundo precio, la primera vez que sacó el anuncio pedía 2000 (20€).
Otra expatriada publica el siguiente anuncio:
Household Items for Sale
Miscellaneous
Lamp shades (8 @ 800 ea) 6,000
Quilts (2 @ 1500 ea) 3,500
Clothes
hangers (35) 1,000
Runner rug 500
Waste baskets (4 @ 400 ea) 1,600
Mattress
high density 6’ x 3’ x 6” 4,000
Kitchen Items
French
coffee press 3,000
Stainless steel teapots: small 300
med 1,000
Coffee mugs (5) 500
Sauce pots with lids (3) 5,000
Large spoons,
slotted turner,
Rolling pin, ice cream scoop 1,000
Strainer 800
Cookie sheet 400
Graters (2) 300
Fry pans (2) 3,000
Food thermos
400
Para hacerse una idea de los precios en € basta con quitarles dos ceros. Por si alguien no sabe inglés, destaco algunos ejemplos: las perchas, 35 por 10€, o la bandeja del horno por 3€, la cafetera por 30€ (el mismo tipo de cafetera vale en Ikea 10€ y made in China en el super aquí 6€), etc.
Esta gente gana miles de dólares al mes y está vendiendo objetos viejos (o muy viejos) por un valor muy superior al que tendrían en Europa o EEUU, donde probablemente incluso tendrían que pagar por deshacerse de una silla como la de la foto. Lo hacen además después de llevar al menos un par de años aquí en Kenya, es decir, en un país donde más de la mitad de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, y donde han tenido a gente trabajando a su servicio de jardineros, guardas, limpiadores, etc. Han visto en qué condiciones de precariedad vive esta gente bastante de cerca, y no sólo no son capaces de regalarles estos objetos, que les harían felices porque están absolutamente fuera de su alcance, sino que se toman la molestia de andar cogiendo el teléfono y recibiendo muchas visitas de posibles interesados para ganarse un par de cientos de dólares...
Uno se pregunta cómo es posible que alguien compre estas cosas. Pero la verdad es que aquí hay mucha gente dispuesta a hacerlo porque muchos objetos cotidianos son aquí difíciles de encontrar o resultan incluso más caros que los de estos anuncios pues los objetos importados tienen impuestos bastante elevados, a veces incluso alrededor del 60 por ciento de su valor. Los kenyanos de clase media a lo mejor ya pueden permitirse algunos de estos objetos de consumo pero si pueden ahorrarse un par de euros prefieren optar por la versión usada, a veces aunque la diferencia sea muy pequeña.

Que fort la silla... Que precios!! Aqui en Praga los expats tb tiene su tablon de anuncions, pero nada que ver...
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